Había una vez una chica llamada Analía, cuando la conocí, teniamos la misma edad y habiamos llevado los mismos cursos, y auqnue no eramos cercanas, ella gozaba de la simpatía de todos. Ella era la novia de un muchacho que nunca conocimos y que al poco tiempo supimos que luego de intentos a larga distancia, el no pudo retenerla. Nunca nos quedó claro que sucedía, pues ella nos decía que vivía otra etapa. Ella como producía tanta simpatía llegó a encandilar a todos y pasados los días llamó la atención de un muchacho que en apreciación de nuestro grupo, era un tipo "del montón" en todos los sentidos, es decir "no ataba ni desataba", no era ni agraciado físicamente, ni tenía la habilidad de la conversación, ni tenía pretenciones de superación, aunque era parte del grupo como bufón colorín, era la última persona que una se imaginaría para siquiera invitarlo a salir.
El muchacho se llamaba Joaquín, cuyo nombre rimaba, oh casualidad, con arlequín; y al cabo de dos meses de la soledad de Analía, ellos eran pareja de abracitos, cariñitos y mimos. Pasó el tiempo y no los vi mas, hasta que un buen día en otro lugar y tiempo mis amigos y yo nos enteramos que Analía y Joaquín se casaban. La sorpresa que nos dimos todos, algunos se alegraban porque digerían bien esa historia de amor trillada y casi clásica, pero aquellos que tenemos el tercer ojo, que dudamos sobre todo antes de darlo por cierto sabiamos que era demasiado rosa como para no tener algo de color negro. Fuimos a su boda, una ceremonia religiosa demasiado recargada, era como si con esa fiesta y liturgia se quisiera dar por sentado y legalizado ese amor tan rosa.
Y en efecto ese fue el color que le imprimieron a su publicidad amorosa, donde quieran que vayan eran rosados y parecían perfectos. pero toda imagen tambien tiene una mancha, y evidentemente, un buen día nos volvimos a encontrar en una fiesta de amigos, entre bailes, risas y chacota el ambienta estaba muy "cool", todo iba bien, mientras cambiaba de grupo para poder llegar a alcanzar a todos, yo y una amiga saludamos a Joaquín, se le veía muy alegre, y más aun cuando nos la pasamos contando chistes y anecdotas divertidas, fue en eso que como un presentimiento de algo "pesado", vimos que en unos segundos apareció Analía y entonces la cara de Jaoquín cambiaba de un rostro alegre y relajado a uno tenso y resignado que trataba de manera solapada de camuflarla con un giro de cabeza poco común.
- ¿Te diste cuenta? - me dijo Alejandra,
- Claro, aquí pasa algo raro, a mi tanta cosa rosada y caramelo nunca me convenció de lo que ya se olía.
- Bueno algo habrá hecho Joaquín, tiene cara de culpa - me respondió Alejandra.
- ¿Sólo porque las dos somos mujeres tenemos que suponer que Joaquín hizo algo?
- Pero Analía no mata ni una mosca, además solo a pasado un año desde que se casaron - me volvió a responder Alejandra.
De esas deducciones la malpensada profesional era yo, y la cientifica nata también. Es así que comencé mi pesquisa con las averiguaciones de a dos minutos cada una, de cinco personas, solo una me decía que lo habían visto a Joaquín algo estresado, yo fungiendo de abogada del diablo, asumía que era debido al trabajo, de hecho ellos dos trabajaban en diferentes areas de la compañía. Asi me pase en esta tarea llena de mucha curiosidad, hasta que aprovechando la comodidad de la esquina cerca a una columna pude ver que Joaquín estaba con una chica que no conocíamos, conversaban muy fluidamente, no reían pero conversaban solamente, en eso otra vez como aparecida se acercó Analía a querer saber; por el ruido no escuche nada más pero pude ver como se alejaba la mujer con la que hablaba Joaquín, y entonces fui testigo de como Analía reprendía a Joaquín, se veía por la cara de Analía, y de como Joaquín bajaba la cabeza como los perros y los pollos que solo atinan a eso, a bajar su cabeza.
De esa noche pasaron varios días, quizas semanas y meses, y me enteré por medio de Alejandra que Analía era objeto de llamadas de atención por parte de algunas personas por cuanto lo que ella tenía eran celos a nivel de tratamiento psicológico, pues, segun me comentó ella, cualquier mujer que se acercaba con un tiempo mayor a dos minutos era un motivo para hacer su "marcaje de territorio", lo cual evidentemente era una incomodidad para todas las compañeras de trabajo de Joaquín, como tambien, obviamente al mismo Joaquín.
Luego de esa historia, escuché más comentarios como que Analía era doble cara, con rasgos bipolares pues de cualquier otro tema que no fuera su marido todo era paz y armonía, pero las mujeres alrededor de su marido inmediatamente le cambiaba la imágen y el carácter. Incluso sus tarjetas de presentación iban mencionadas asi: Analía Moretti de Salinas - Osara, y en todas las cartas que dirigía iban mencionadas como "la señora de Salinas - Osara" y en sus perfiles de redes sociales ella las tapizaba con las fotos de su boda, de su pareja, y todos cargados de marcación de territorio.
Una noche me volví a encontrar a Alejandra y me contó que Analía y Joaquín tuvieron un accidente automovilistico y que incluso fue televisado, se decía que ellos habian perdido el control del vehículo, felizmente pisaron el freno y pudieron solo estar con el vehículo volcado de costado. A los pocos días ellos se divorciaron, y nos enteramos que ella dejó su empleo, canceló sus cuentas en redes sociales, y por ahi hubo la volada de que Analía seguía en tratamiento de cura de sueño, y que estaba en custodia de su familia por la gravedad de su situación. Todo un panorama oscuro, pero hablando con Joaquín un buen día, el nos contó a mi y a Alejandra que se había divorciado porque la situación era insostenible con ella, que un profesional le había hecho saber que el era débil de caracter y que ello le hacía complemento pernicioso a una persona insegura como Analía cuya posesividad había llegado a limites de violencia física, a la limitación social y a actitutes represivas. Y una prueba de eso fue que el accidente que sufrieron fue por un arranque de Analía que se puso violenta con sus berriches y en un animo por controlarla Joaquín perdió el control del auto, motivo por el cual se accidentaron ellos, una insanidad en verdad!
El ahora trabaja en otra compañía, y de alguna manera sale todas las noches con el fin de refrescar su mente, aunque han pasado más de dos años, el siente que fue una eternidad; esa enfermiza relación casi lo mata.
Moraleja: Yo como les dije sabía que había una mancha negra, pues nada de lo que parece casi siempre es cierto.

Una linda historia de amor. El evidente complemento entre una personalidad manipuladora y otra pusilanime raya en lo trillado e inclusive el hartazgo. NO hace falta ser psicoloco para sacarle el perfil y defectos a la persona con la que pretendes tener una relación.
ResponderEliminarTrillado, si y demasiado en las relaciones de ese tipo. Respecto al perfil de una persona con celotipia, lo que sucede es que la pareja (victima de los celos de la otra) no quiere reconocer la magnitud de ello.
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