jueves, 30 de abril de 2015

Fierro, Catre, Botellas...

De ti yo sé lo mismo que sabes de mi, y ya van a ser tres años desde que te perdi el rastro, pues ni una llamada telefónica, ni un mensaje, ni un solo comentario nos hemos intercambiado si quiera para decirnos: "Hola - Chau; Cómo te va - mi amor-?" , o simplemente mandarnos a la miércoles.


Sospecho que debes seguir incrementando tus arcas financieras, al mismo ritmo que te debes de haber metamorfoseado entre tu nuevo entorno social, buena ropa, buen auto, grandes celebraciones y fiestas mensuales perfumadas de éxito. Pero dentro de mi, muy interiormente en lo profundo de mis dudas, sospecho que no debes de estar pasandola bien, porque conozco esa sensación de aparentar una estabilidad con felicidad, pero llevar un problema existencial por dentro; ah!, y claro también te conozco a ti, porque aunque te quise, y mucho, yo sé quien eres.

Alguien me dijo que estas en graves aprietos con una familia, o algo que sonaba como que tu tenias problemas de familia, ¿quizás algun problema con tus padres?, ¿Serán tus hermanos?
Me pregunto que puede ponerte al límite de la preocupación a ti cuya solución siempre ha sido el dinero, porque tenías problemas de dinero, porque por dinero cambiaste y porque por el mismo dinero decidiste buscarte una novia a tu "altura"; y por cierto, dinero es lo que tienes.
Por cierto, ¿sales con alguien?, al igual que los chicos de nuestro grupo hicieron, ¿ya te comprometiste? ... No te veo casado y muchísimo menos con hijos o un bebé porque para empezar, tu no eres un hombre completo, y aunque eras muy enamoradizo, tu costumbre era manchar con una mano cuando con la otra habías dado amor. En el peor de los casos te alucino aun soltero como estado civil declarado en el documento de identidad, pero picando de boca en boca, brincando de cama en cama, abriendo piernas por mero placer, mientras te asumes el "todopoderoso" de tu grupo de amigos.

En el supuesto que tuvieras un hijo, ¿serás siquiera consciente de tu papel? u otra vez ¿embaucaras a algun conocido y le concederás el derecho de ser el padre de un hijo que no querías reconocer?
Espero que todavía no seas padre, porque lo terrible en una familia es que el padre se ausente fisicamente y/o emocionalmente... En el mejor de los casos eres un pendejo de marca mayor, heredero de las formas criollas de tu familia y un machito de colección, si mejor quedate así.

Sabes, hoy me levante tarde y mientras me desperazaba busqué la luz del día, y abajo en la calle se escuchaba a ese chatarrero que canjea cosas inservibles, gritaba algo así como: "Fierro, Catre, Botellas", e instintivamente pensé en ti. Busqué tu teléfono en todas mis agendas y no lo hallé, llamé a dos amigas y me dieron varios numeros, y todos los marqué, pero nunca recibi respuesta.

Quizas yo fui muy injusta y te entregué al chatarrero, y ante ello ya no existe retorno; o quizás tu te diste demasiado uso y continuaste ese camino vertiginoso hasta que, con o sin mi ayuda, terminaste en el triciclo del chatarrero, oxidado de tanto sexo como el fierro; atado a un catre de tanto relajo forzado; y claro aderezado con acohol de tantas botellas que te haz de haber bebido en compañía de tus pseudoamigos, o en compañía de algun perro chusco de la esquina donde vives.

Si algún día te animas y me buscas, ahí estaré, ya que nunca mi afecto fue chatarra, lo mío fue real y leal.



lunes, 20 de abril de 2015

Analía Moretti "ex de Salinas-Osara" La Posesiva - Fábula moderna

Había una vez una chica llamada Analía, cuando la conocí, teniamos la misma edad y habiamos llevado los mismos cursos, y auqnue no eramos cercanas, ella gozaba de la simpatía de todos. Ella era la novia de un muchacho que nunca conocimos y que al poco tiempo supimos que luego de intentos a larga distancia, el no pudo retenerla. Nunca nos quedó claro que sucedía, pues ella nos decía que vivía otra etapa. Ella como producía tanta simpatía llegó a encandilar a todos y pasados los días llamó la atención de un muchacho que en apreciación de nuestro grupo, era un tipo "del montón" en todos los sentidos, es decir "no ataba ni desataba", no era ni agraciado físicamente, ni tenía la habilidad de la conversación, ni tenía pretenciones de superación, aunque era parte del grupo como bufón colorín, era la última persona que una se imaginaría para siquiera invitarlo a salir.

El muchacho se llamaba Joaquín, cuyo nombre rimaba, oh casualidad, con arlequín; y al cabo de dos meses de la soledad de Analía, ellos eran pareja de abracitos, cariñitos y mimos. Pasó el tiempo y no los vi mas, hasta que un buen día en otro lugar y tiempo mis amigos y yo nos enteramos que Analía y Joaquín se casaban. La sorpresa que nos dimos todos, algunos se alegraban porque digerían bien esa historia de amor trillada y casi clásica, pero aquellos que tenemos el tercer ojo, que dudamos sobre todo antes de darlo por cierto sabiamos que era demasiado rosa como para no tener algo de color negro. Fuimos a su boda, una ceremonia religiosa demasiado recargada, era como si con esa fiesta y liturgia se quisiera dar por sentado y legalizado ese amor tan rosa.

Y en efecto ese fue el color que le imprimieron a su publicidad amorosa, donde quieran que vayan eran rosados y parecían perfectos. pero toda imagen tambien tiene una mancha, y evidentemente, un buen día nos volvimos a encontrar en una fiesta de amigos, entre bailes, risas y chacota el ambienta estaba muy "cool", todo iba bien, mientras cambiaba de grupo para poder llegar a alcanzar a todos, yo y una amiga saludamos a Joaquín, se le veía muy alegre, y más aun cuando nos la pasamos contando chistes y anecdotas divertidas, fue en eso que como un presentimiento de algo "pesado", vimos que en unos segundos apareció Analía y entonces la cara de Jaoquín cambiaba de un rostro alegre y relajado a uno tenso y resignado que trataba de manera solapada de camuflarla con un giro de cabeza poco común.
- ¿Te diste cuenta? - me dijo Alejandra,
- Claro, aquí pasa algo raro, a mi tanta cosa rosada y caramelo nunca me convenció de lo que ya se olía.
- Bueno algo habrá hecho Joaquín, tiene cara de culpa -  me respondió Alejandra.
- ¿Sólo porque las dos somos mujeres tenemos que suponer que Joaquín hizo algo?
- Pero Analía no mata ni una mosca, además solo a pasado un año desde que se casaron - me volvió a responder Alejandra.

De esas deducciones la malpensada profesional era yo, y la cientifica nata también. Es así que comencé mi pesquisa con las averiguaciones de a dos minutos cada una, de cinco personas, solo una me decía que lo habían visto a Joaquín algo estresado, yo fungiendo de abogada del diablo, asumía que era debido al trabajo, de hecho ellos dos trabajaban en diferentes areas de la compañía. Asi me pase en esta tarea llena de mucha curiosidad, hasta que aprovechando la comodidad de la esquina cerca a una columna pude ver que Joaquín estaba con una chica que no conocíamos, conversaban muy fluidamente, no reían pero conversaban solamente, en eso otra vez como aparecida se acercó Analía a querer saber; por el ruido no escuche nada más pero pude ver como se alejaba la mujer con la que hablaba Joaquín, y entonces fui testigo de como Analía reprendía a Joaquín, se veía por la cara de Analía, y de como Joaquín bajaba la cabeza como los perros y los pollos que solo atinan a eso, a bajar su cabeza.

De esa noche pasaron varios días, quizas semanas y meses, y me enteré por medio de Alejandra que Analía era objeto de llamadas de atención por parte de algunas personas por cuanto lo que ella tenía eran celos a nivel de tratamiento psicológico, pues, segun me comentó ella, cualquier mujer que se acercaba con un tiempo mayor a dos minutos era un motivo para hacer su "marcaje de territorio", lo cual evidentemente era una incomodidad para todas las compañeras de trabajo de Joaquín, como tambien, obviamente al mismo Joaquín.



Luego de esa historia, escuché más comentarios como que Analía era doble cara, con rasgos bipolares pues de cualquier otro tema que no fuera su marido todo era paz y armonía, pero las mujeres alrededor de su marido inmediatamente le cambiaba la imágen y el carácter. Incluso sus tarjetas de presentación iban mencionadas asi: Analía Moretti de Salinas - Osara, y en todas las cartas que dirigía iban mencionadas como "la señora de Salinas - Osara" y en sus perfiles de redes sociales ella las tapizaba con las fotos de su boda, de su pareja, y todos cargados de marcación de territorio.

Una noche me volví a encontrar a Alejandra y me contó que Analía y Joaquín tuvieron un accidente automovilistico y que incluso fue televisado, se decía que ellos habian perdido el control del vehículo, felizmente pisaron el freno y pudieron solo estar con el vehículo volcado de costado. A los pocos días ellos se divorciaron, y nos enteramos que ella dejó su empleo, canceló sus cuentas en redes sociales, y por ahi hubo la volada de que Analía seguía en tratamiento de cura de sueño, y que estaba en custodia de su familia por la gravedad de su situación. Todo un panorama oscuro, pero hablando con Joaquín un buen día, el nos contó a mi y a Alejandra que se había divorciado porque la situación era insostenible con ella, que un profesional le había hecho saber que el era débil de caracter y que ello le hacía complemento pernicioso a una persona insegura como Analía cuya posesividad había llegado a limites de violencia física, a la limitación social y a actitutes represivas. Y una prueba de eso fue que el accidente que sufrieron fue por un arranque de Analía que se puso violenta con sus berriches y en un animo por controlarla Joaquín perdió el control del auto, motivo por el cual se accidentaron ellos, una insanidad en verdad!

El ahora trabaja en otra compañía, y de alguna manera sale todas las noches con el fin de refrescar su mente, aunque han pasado más de dos años, el siente que fue una eternidad; esa enfermiza relación casi lo mata.

Moraleja: Yo como les dije sabía que había una mancha negra, pues nada de lo que parece casi siempre es cierto.

jueves, 2 de abril de 2015

Te voy a contar un cuento...

Hubo una vez donde la noche ocupaba todo el día, y en esa oscuridad los débiles obtuvieron fortaleza; también habían noches que duraban lo justo, pero eran pocas esas noches, y en esa cantidad de noches nació la razón y la astucia...


Erase una vez una chica que le creyó el cuento a una bruja que disfrazada de abuelita le prometio un mundo de confianza, pero en el camino, ésta se mostró tal cual era: montaba una escoba, usaba máscaras de la misma expresión hipócrita, y le encantaba parecer bizarra de manera consecutiva, pero paralelamente fingía pertenecer a un mundo que no le correspondía el mismo cariño. La chica tardo tiempo en darse cuenta, pero no fue tarde para reaccionar.

Había una vez una chica que le vendió su libertad a la religión, a tal punto que ella misma vivía reprimida en su jaula moral, y esta chica tenía un novio, un tipo con el que jugaba al Ping-Pong. Pero atención señor lector!!! No juzgue a la pobre chica esclava en pleno siglo XXI, juzgue a su sociedad inquieta, desbordante llena de novedades y mucha, demasiada interacción social, digamos que le cogímos cariño a la pobrecilla como para poder haber dicho lo anterior acerca de la sociedad. De igual forma, la pobrecita hacía sus esfuerzos, aunque ella quería parecer humilde y auténtica; siempre se le escapaban atisbos de "cretina" y además no hablaba mucho.

Alguna vez hubo un muchacho alegre y simpático que no tenía nada, pero a la vez tenía todo... Pero con el tiempo a este muchacho le rompieron el corazón, y encima escarbaron en las cicatrices y heridas de su corazón. Y de esas heridas surgió el resentimiento "superarse"... Fueron pasando los años, y de un momento a otro éste tuvo demasiado dinero, bueno, el suficiente como para poder cobrarse a la vida todo lo que le faltó, pero ese "poder" tambien le cobró ese derecho: Un buen día el muchacho en cuestión se encontró tirado en un bar olvidado, meado por un perro, llorando su suerte, que bien podría tener dinero para todo lo que quisiese, pero no tenia un hombro donde llorar, ni alguién en quien pensar, o que lo piense.

En las tierras enrarecidas, llena de personajes alucinantes, había una chica que a pesar de ser muy joven en edad, tenia el espiritu y el alma de una vieja de 80 años, toda ella era una sobriedad que sabia expresarla convenientemente para quienes ella debía aparecer como una persona "normal", pero para los demás era una persona fantasmagórica, llena de complejos en su interior, que de sobremanera intentaba siempre pasar desapercibida con el fin de evitarse estresarse con la comunicación. Todos le sonreían por cortesía, y poca gente en verdad le tenía consideración; pero la mayoría lo hacían por obtener un beneficio de ella.

Había una vez una bruja gorda, mal vestida y gruñona, ella no era una bruja, sino también un dragón, ella era la vieja bruja mayor, su palabra era ley, y todos, absolutamente todos bailaban a su son, no había nada ni nadie que se le escape a su alcance. Un buen día la bruja fue notificada que debería abandonar la comarca, y mayor fue su impresión cuando debía hacerlo ese mismo día... eso sin contar que llegando en la noche ardió fuego en su casa: su marido se murió, y por si fuera poco, al día siguiente todos los que la conocían, la negaban.

Erase una vez un hombre que llego a encandilar a una muchacha, el aparecio en su vida de manera repentina, y entre los dos las relaciones se volvían cada vez mas fuertes... Fueron buenos amigos; y asi paso el siguiente nivel, la muchacha se enamoró del hombre, pero el no se percato, sino hasta cuando las cosas se pusieron en clara evidencia. El decidió alejarse, y ella decidió buscarlo; pasaron varios meses e incluso años cuando al final ella entendio que todo había acabado. Un buen día se volvieron a encontrar, la impresión fue la siguiente: ella tenía claro que todo había acabado, pero el descubrió que ella era agradable. Decidieron reunirse otra vez, pactaron una fecha, hora y lugar. Mientras el llegaba al lugar, ella iba a la cocina; y rato después, mientras pasaban dos horas, el esperaba, y ella estaba en casa relajada, decidió que el que se quede con las ganas fuera él.