viernes, 16 de marzo de 2012

VERITAS VOS LIBERABIT, LA VERDAD Y LA MENTIRA.


Esta frase se lee en el escudo de una universidad conocida, que traducida del latín al español significa “La verdad los hará libres”… Yo creo que cuando la formularon pensaron en que diciendo la verdad se podría alcanzar la libertad que se niega uno al no decirla, y se me ocurre subjetiva y antojadizamente suponer que quién la formulo era un filósofo escolástico, de esos de la edad media, que bien podría ser un religioso de algún monasterio.
Pero ¿realmente la verdad es una máxima de liberación?, se puede conseguir tal alcance diciendo “la verdad”, yo creo que, como todo lo que pasa en la vida, eso depende. 
Desde chiquita, lo primero que me decían siempre era decir la verdad, siempre acompañado de un ¿no me estás mintiendo?, recuerdo que la primera vez que mentí lo hice con la intención de evitarme una reprimenda, pero como no sabía fingir mi cara de “nada” y menos era mi intención estar en esa situación, me delaté y terminé siendo llamada por primera vez “mentirosa”… y de ahí perdí la cuenta de cuántas veces tuve que mentir en menor o mayor grado para poder continuar el camino que recorrí.
Bien hasta este punto se puede creer que me estoy declarando una mentirosa nata, pero esta historia no va por ahí. Digo que tuve que mentir no porqué todo lo que vivo sea una falsedad o porque niegue alguna realidad que me sea incómoda, yo tuve que mentir por las situaciones que me tocaron vivir, y evidentemente como ser humano que soy, decir la verdad tampoco es ajeno a mí. Cuando digo que depende de las circunstancias y hablo de situaciones; y sobre todo el grado de la mentira; no excuso o hago válido el decir mentiras, simplemente contemplo en perspectiva que no siempre decir una mentira se considera como algo malo, y no debería ser visto así.
Es  así que cuando uno miente trata de ocultar algo que pueda afectarle a él mismo, tal y cómo me pasó a mí; a los demás, cómo cuando a los pacientes con cáncer terminal no se les dice su condición; algo que te haga sentir mejor, como cuando se hiperboliza las cosas a favor de uno; algo que puede perjudicar a otros, echándole culpas y defenestrando a inocentes; o como cuando se trata de construir una imagen que no corresponde con la realidad.
En esos casos, la lógica nos orientaría a deducir que no todos los casos son iguales y que por lo tanto las mentiras pueden ser piadosas, calumniosas, blancas, o inclusive enfermizas. Bajo ese concepto las mentiras, no podrían ser vistas como un sustantivo o nombre de connotación negativa, ya que si vamos al otro lado, la verdad no necesariamente es algo positivo.
Uno cuando dice la verdad lo puede hacer con la intención de despejar las cosas; con la intención de mantener su “ética y moral” intachable; de  mantenerse imparcial; y por supuesto con el fin personal de conseguir algo aun a costa de lo grave que puede ser. Y por cierto no conozco a mucha gente que sea feliz diciendo la verdad; salvo aquellos que más que decir la verdad solo fueron honestos.
Y siempre decimos lo siguiente: “No debes decir mentiras” o “Dí la verdad”…. Analizando estas dos palabras; vemos que “mentiras” siempre va en plural; y “verdad” en singular; o ¿es que acaso es una manera muy peculiar en el español de denominarlos, o es que realmente decimos más mentiras que verdades?
Así como para toda acción hay una reacción, yo creo que decir mentiras es una seguidilla de tapa-huecos que tratan de hacer equilibrio con la verdad, y en eso hay que reconocer que la verdad tiene el mismo poder que la cantidad de mentiras que se puedan sumar para evitarla. De ahí por qué se confina a los sospechosos, o los mentirosos circunstanciales a acabar con el “cuento chino” y sólo resumir diciendo la verdad.
Pero al decir mentiras y verdades siempre habrá un componente subjetivo impuesto por nosotros y otro objetivo que se nos es impuesto; yo no conozco tampoco a una persona que diga la mentira tal cual o la verdad tal cual; más lo que si  he visto ha sido gente que ha dicho la verdad, su verdad y las mentiras tan hiperbólicas como ellas mismas; el total de las bocas que salen fueron, son y serán humanas; y no hay nada más subjetivo que eso.
Yo en lo personal quisiera siempre recibir algo de Honestidad por parte de todos; honestidad para mostrarse tal y cual son; y sobre todo autenticidad… También claro, no los juzgaría si me mienten, pero ojo, las mentiras también tienen niveles; ya que no es lo mismo que te digan que te ves bien cuando en realidad tu aspecto está horrible, con el fin de evitarte un disgusto; a que contigo se muestren buena onda y más rato terminan metiéndote puñalazos… ya que más que la mentira, la hipocresía es la que más me desagrada, porque tal como expuse las mentiras y las verdades no necesariamente son subjetivas y objetivas respectivamente; pero la hipocresía sólo denota “conveniencia” y mucha mala vibra; quizás la contradicción más sucia en las relaciones personales; pero ese es otro cantar y por ende otro post por aquí.

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