En una rutina normal uno tiene una vida, una ocupación, una afición, y toda una realidad que es palpable. Gina tiene toda su vida tal cual se describe en las líneas anteriores, pero pocos saben que en el fondo ella lleva una lucha constante hace unos años, y todo involucra a Alejandro.
Ellos se conocieron en una presentación de amigos, cuando ella venía del trabajo y el de un viaje largo; Gina era muy popular en su grupo de amigos, y a pesar de su aspecto poco atractivo, era la chica “que daba la hora”; ya que con su energía y fuerte carácter tenía un “ángel” difícil de olvidar, y ni que decir de su conocimiento en todas las materias, era capaz de hacerle la conversación al señor de limpieza hasta al dueño de la empresa donde laboraba; y Alejandro era el “recién llegado” que caía bien a todos, era sencillo, agradable y sobre todo un tipo con la mentalidad de un adulto ponderado en sus ideas y nada parecido a los chicos que conocía, que siendo sinceros, solo vivían para la chacota. En esa presentación se dieron la mano y en tanto se separaban en grupitos, ellos iniciaron una conversación chiquita donde se reían y pasaron unos 30 minutos y luego se despedían. Y esa misma noche en tanto ella buscaba información en su computador, se encontró masajeándose con el nuevo muchacho que le habían presentado. De ahí en esos 30 minutos que se conocieron no se volvieron a ver las caras nunca más; pero esto fue a nivel presencial; porque a nivel virtual se mensajearon y comunicaron todas las noches. Alejandro tenía una imagen muy hermética y a la vez amigable; todos lo conocían así al menos, y sólo se “abría” con su hermano “Paco”, un chico que se sabía era todo un hito histórico en el lugar de donde venía; y en esas conversaciones con Gina, la relación que él sostenía con ella era de acuerdo al tenor del asunto, la primera vez fue de recién conocido a recién conocida, luego fue de amigo a amiga; de madre a hijo, de primo a prima, de vecino a vecina, de compinche a compinche; de alumno a maestra, de papá a hija, de hermano a hermana y todas sus suertes viceversas. El sentía un alivio conocerla a ella, porque sabía que era como depositar confianza y afecto en todo aquello que jugaba con Gina. El juego de Gina al principio era incierto, ya que eran como dos amigos que recién se conocían, y como nunca le había pasado que todos los días le cuente su vida o sus experiencias a un extraño, ya era una rutina como la de una pareja, y dicha idea la ilusionaba, entonces mientras el pensamiento de Alejandro era fluctuante, el de Gina era una pendiente perfectamente dirigida. Las amistades de Gina sabían que ella andaba en una relación con alguien, y los amigos de Alejandro asumían lo mismo; ellos dos de alguna manera daban que hablar pero curiosamente a nadie se le ocurría siquiera pensar en que ambos eran muy cercanos.
Gina se va de viaje como al año de haberse conocido con Alejandro, y cuando regresa busca a Alejandro en su canal de comunicación, pero él no contesta, y lo sigue buscando así todas las noches y no aparece, luego se le ocurre preguntar por él a los chicos que lo conocieron, y sucede que se había ido hace más de un año. Gina no podía creer que de alguna manera él se había borrado del mapa. Lo que según se enteró fue que él llego la noche que los presentaron y al día siguiente había regresado para no volver, y solo dos personas lo habían visto.
Ella se sintió mal, primero miraba el teléfono cada 10 minutos, luego trataba de ubicar a esas dos personas que lo habían visto, y después trato de buscarlo, pero era inútil. Tampoco quería decirles a sus amigos que esa persona que solo vio 30 minutos, le sabía sus cosas y ella los de él. Era demasiada información para compartir ya que simplemente no lo comprenderían, la gente no comprende nada que produzca emoción, solo sabe de hechos, y es un hecho que no había hechos en todo eso que sabía Gina. Todo se quedaba en esas conversaciones, y esas conversaciones tenían mucho que hacía pensar que en verdad ellos se conocían.
Así pasaron los años, y ella que era enamoradiza o llegaba a ilusionarse con cuanto muchacho conocía, de pronto no quería saber nada con nadie, para ella Alejandro era la valla más alta que pudo haber conocido, y para Gina, nadie cruzaba esa valla, ni siquiera Julio, el pata que le gustaba desde que tenía uso de razón. Gina sabía que con Alejandro había descubierto muchas cosas, y había cambiado ciertos hábitos de vida. Pero ahora sin él era como quitarle la sal a los bocaditos salados, y difícilmente era reemplazable.
Su hermana le decía a Gina que pruebe saliendo con otras personas, y Gina lo intentó pero nunca resultaba positivo, ya que a ella o le aburrían o les parecía antipáticos todos esos muchachos. Incluso en un momento de locura estaba a punto de entregarse con alguien pero al final desistió de esa locura por todo lo vacía que se sentía.
Todos sus amigos la veían algo apagada, ya que no era la persona que ellos habían conocido. Si bien ella siguió un tratamiento para despejarse de Alejandro, al final la pregunta que se hacía para poder salir de ese estado era ¿Cómo hace uno para olvidar a un espectro que es evidente que no existe para nadie pero que le atormenta cada vez que se presenta?...
Gina sabe que esta persona existe, pero a la luz de la realidad no había pasado nada, aun existiendo evidencia escrita, no había nada palpable, simplemente podría pasar como que todo estaba en su cabeza.
Gina ahora sólo quisiera volverlo a ver aunque sea un ratito y decirle aquello que no pudo decirle porque no lo tenía en frente. Pero de él no sabemos nada aún.
Menudo problema el de esta chica, alguna vez me pasó algo así, pero ese alguien solo lo veía cuando dormía, lo que lo hacía más inverosímil aún. ¿Pero sabes qué? Eso es lo de menos, lo único que puedo decir es que algo es real mientras para uno lo sea, así de sencillo.
ResponderEliminarMuy buena historia!!!, recuerdo que me pasó algo similar hace un egg de años... Te acuerdas que los Teléfonos TIM tenían un chat gratuito llamado BLAH?? ahí conocía una chica apodada conequito o algo así, me contaba que trabajaba en el Banco de Crédito en el área de recepción, conversábamos a través del BLAH acerca de nuestra vida, nuestros problemas ... nos aconsejábamos mutuamente, jeje esos tiempos ... nunca la vi , cuando cortaron el BLAH desapareció... como un fantasma jeje, claro que nunca me pegué ni traté de encontrarla, de hecho debe estar en mis contactos antiguos del msn... XD
ResponderEliminarGracias por sus comentarios amigos!!!
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