martes, 12 de abril de 2016

Negada para eso

A la vida no le pido vivir como reina, tener plata para mandarme a mudar o ser poderosa. A la vida le pido que me de la oportunidad para caminar la ruta que alguna vez me tracé, y hacer un "check" en mi lista de pendientes, que es laaaaaaarga por cierto.

Hace dos semanas, las ideas sombrías dan vueltas por mi cabeza, y mis sentidos otra vez se pierden en la maldita idea de culpabilidad, de bronca y pérdida que me han tenido en alerta los ultimos meses; inconformismo le llaman los optimistas, locura los conformistas y mediocres.

Hay cosas que no pueden cambiar, y una de esas es el tiempo que pasa, y lo poco que podemos remediar los actos para los cuales hemos vivido un instante en el cual hasta lo más minimo puede afectar el curso de las cosas.

El periodo de aceptación ha llegado, luego de batallar contra los sueños incumplidos y de vivir frustraciones adquiridas, es mejor asumir que soy negada para eso que llaman carisma; aquella cosa invisible que todos desconocen pero que es importante para "sobrepasar" cualquier cosa. No le agrado a nadie, y creo que eso no es novedad, pues se siente en sus miradas, en sus gestos y en su reacción temperamental cada vez que aparezco en su ambiente, No-me-soportan!

Llegar a a esa conclusión no me fue dificil, o mejor dicho, me negaba a aceptarlo, maquillaba con una tenue duda cualquier atisbo de negatividad en alguna expresión de mis interlocutores. la primera vez puse a prueba cualquier idea que fuera negativa; la segunda vez, ya podia intuir sus reacciones; la tercera vez lo descubrí ineludiblemente, y hace dos semanas es que terminé por aceptarlo.

Yo no tengo porqué caerle a bien a la gente, yo solo vine a cumplir mis obligaciones diarias, ¿qué saben ellos de mi?, yo intenté ser amigable con ellos, si no me siguieron la cuerda, allá ellos; si pues, soy agnostica, me aburre sus conversaciones santurronas de la virgen de nosecuantitos, y de su devoción por el matrimonio religioso, por los bautizos de pastelería, y el rezo del rosario interminable por los pecados y culpas que dudo mucho sientan esas personas.

Tambien me desagrada su poco sentido del buen gusto, pues a quien se le ocurre leer a Coehlo, escuchar a Arjona, perfurmarse con agua de apio, agua de florero, comer pseudochocolates de 50 centimos, prender la radio de musica mamona, comer con las manos, ver peliculas de adolescentes, y entre muchas cosas, pavonearse comentandolas.

Y podria seguir con el festival de catársis sobre las posibles razones, pero como dije solo admitiré que no tengo carisma, no se fingir!