sábado, 16 de marzo de 2013

Hasta aquí nomas Fonchito




(Mi Carta para ti, o hasta cuando te dé la gana de comunicarte conmigo)
                                                                                             
Hace unos 6 meses, estaba escribiendo una historia ficticia y alejada de la realidad, de esas que acostumbro, en tu honor, y no era para menos, tú eras ese pata que me producía cierta fascinación y apego, no solo por ser tu mismo, sino por toda esa química juvenil que había entre los dos. 

Pero ahora, solo te escribo estas líneas, para decirte que ya me cansé de esperar el mínimo contacto tuyo,  de escuchar que tu número suena y suena y nadie contesta, de preguntar a nuestra gente por ti, y solo decirles que te manden mis saludos; de escribirte para solicitar tus señales, de vida o de presencia; y de recibir de ti nada a cambio.

Hablé con alguien que te conoce, me dijo que estabas bien ocupado, no te culpo, yo también lo estoy; me dijo que vives una vida tan alegre como ficticia, llena de música, alcohol, “amigos” y amigos, bien sazonadas de presencia femenina intercambiable e intermitente. De igual forma le pregunté por qué ya no te contactabas conmigo cuando te buscaba, y me dio a entender que tenías una “palta” o algún tipo de reparo conmigo, respecto a cierto tema relacionado con una de tus “amigas ardillas”. Al principio lo tomé como una hipótesis algo lejana y poco consistente, ya que hasta donde te conocía, y como me conoces, sabes bien que aunque duela o aunque cause caspa, yo te escucharé y reconoceré mi falta o por el contrario terminaré recibiendo tus disculpas; pero hasta el momento, todo me hace suponer que eso es cierto, a lo cual la lógica de la amistad para mi pierde sentido.  No puede ser!

Yo siempre estaré ahí, y aunque siempre sea la última que se entera de todo lo que te pasa, por si alguno de tus “amigos” te resulta inútil en tu búsqueda de confort emocional, si ya te terminaste de cansar de ser el dueño de tu vida, el que está más allá del bien y el mal, el que con llagas y heridas vive su propia burbuja; yo estaré ahí, lista para dar una caminata por el parque al que siempre frecuentábamos, y enrumbarnos hasta donde los pies nos digan basta, no importa si nos vamos en cuatro ruedas escuchando los últimos hits de nuestro mejor gusto musical, para conversar, y escuchar de ti como te trata de la vida y tú escuchar de mi boca todo lo que pienso acerca de eso.

Pero por el momento, te digo hasta aquí de seguir buscándote, y deseo fuertemente que leas esta carta que te escribo con todo mi ser, así sin más ni menos, de la forma como me conoces.

Te quiero como el hermano que no tuve!