No es que me guste molestarme con facilidad, por más que mi
lado oscuro se despierte de manera violenta; no se me hace fácil a veces
digerir las cosas tal cual están pasando.
Pero sucede que me encuentro contrariada, y ello va más alla de mi persona, porque lamentablemente no se fingir, y expreso lo que siento.

Asumo que debe ser una carga fuerte de estrés la que tendría
esta persona, o quizás perdió el control de las cosas, pero me aconteció hace
poco que hice un pedido de materiales para que se me envíen, y para asegurar que lo hiciera, y aquí ojo
hago un hincapié, aunque no fue mi idea, decidí llamarlo, la conversación fue
algo así:
- -
Hola Fulanito de tal;
· *
Hola “Yo”
-
- Te llamaba para comentarte que te envié una
solicitud de materiales,
·
* En este momento estoy ocupado con mis
obligaciones, es muy importante que lo vea; y tu pedido lo voy a ver después
- -
Ok, entiendo, pero también te quería preguntar
algo acerca de un procedimiento y ….
·
* Mira, en este momento no, pero lo haré mañana
- - Ok, hasta luego
Cuando corté el teléfono, la sensación de la conversación no
fue precisamente la de alivio o de sentir que estaba cumpliendo con un paso más
del trámite de solicitudes; la sensación fue casi de culpabilidad asolapada, y
a la vez de un tufillo de maltrato hacia mi persona, ya que la respuesta sin
necesidad de ser enérgica fue demasiado cortante.
Así pasaron unos días, y mi solicitud nunca llegó, hasta que
decidí hacerle el “recordaris”, creyendo yo que probablemente fue un tema de
estrés; y así fue le escribí y prometió enviarlo… bueno hasta el momento no
llega la solicitud, y recién hace unos días, yo encontré la forma de una solución
a mi solicitud, por lo que lo solicitado ya en este momento perdió su
necesidad, pero lo que si me gané fue que con las actitudes voy conociendo más
a la personas.
Y digo que gané, porque de todo se aprende en esta vida;
claro no es de vida o muerte lo que me tocó pedir, pero creo que con lamentar
la brusquedad, pedir disculpas, y ser algo amable se consigue subsanar aquellas
cosas que nos hacen sino quedar mal, ver mal. Un amigo me dijo una vez que
hasta de eso se gana, no obstante la contrariedad que me causó, ya que me queda
claro como son algunas personas, y con quienes obviamente no contar.
Pero el hecho éste que puede parecer muy cotidiano y casero
sucede a menudo en nuestras relaciones con otras personas; pero no es el hecho
de seguir tolerándolo o asumir que nuestras necesidades o urgencias son menos
importantes que las de otros; vamos, nadie con tanto trabajo como otros se toma
la molestia de escribirte o llamarte para que lo apoyes; y sobretodo, no todos
son tu mamá, tu papá, tu pareja, o aquel amigo que ya te conoce y crees que te
tienen que aguantar porque “así toca pues”.
Tengo conocidos que pasaron por esto; pero
En lo que a mí respecta, la próxima vez te diría, que:
“Así como te digo
¿Quién te crees que eres para tratarme de esa forma?, también te diría; ¿Con
quién crees que estás tratando?, “¿Acaso crees que yo no tengo cosas igual de “importantes”
y “trascendentales” que hacer y darles curso?... Por último, no soy nadie de tu
confianza para que creas por un instante que yo merezco ser “peloteada” por tu
mala voluntad.
Si tuviste un día de miércoles,
creo que te puedo decir y con la misma experiencia, que yo tuve semanas de
miércoles, donde yo también pasé malos ratos y tuve que soplarme muchas
responsabilidades, y eso sin contar mis problemas personales que poco o nada te
incumben; y no obstante, tuve que verle la cara a aquel o aquella que vino a
buscarme para saber algo o quizás para que le explique lo incomprensible de la
labor de una.
Y para terminar, es
una pena que te comportes así, realmente que desilusión; y no es que te me
hayas caído, porque para empezar no te conozco bien, y aunque suene
prejuicioso, ya con esa mala oportunidad, pude saber como eres; y no me agradas!”
Por el momento sin mucho preámbulo, solo me queda claro que ya
no insistiré más, y quedará registrado en mis experiencias lo que me ha
acontecido; que más que para mal, por el rato; será más para bien. Aprendizaje ensayo-error le llaman.