Me pasó en estos tres días en los que sentí como la
sensibilidad me ponía en predisposición a sentir emociones por cosas que no
tienen mucha importancia; cuanto más te impactas por algo sólo si eres racional
y objetivo, con una visión alejada de ti, te darás cuenta de que toda la
ilusión que puedes sentir no siempre se verá reflejada en los momentos más
vulnerables.
Me pasó también hace años cuando por temor a perder piso me
calle cosas que no dije, pero que después conté (ver dos posts anteriores),
cuando por “querer” a alguien y sentir afecto por alguien me mordí la lengua y
me puse frenos desaceleradores para no
explotar y en “one” vomitar todo aquello que guardaba ahí adentro.
Le pasó a una amiga, que sabe que ahora está enamorada, ella
ahora sí se entrega a una relación, pero esa relación la destruye, porque nadie
que desea ser amado puede esperar recibir golpes de “amor” por golpes de “dudas”
y malditas comparaciones que sólo consiguen, inclusive, poner en duda su propia personalidad.
Le pasa a otra amiga, que sabe que el concepto llamado madre
le produce envidia cuando ve como sus otras amigas e incluso su pareja reciben
todo el afecto de sus mamás, y ella solo puede comunicarse por gritos con su
madre cada vez que quiere reprocharle un poco de afecto materno, y cuando ésta
llora y a ella le duele saber que ese mismo reproche las lastima a ellas dos.
Le pasa a Karen,
quien cada vez que puede se junta con su “amigo cariñoso” y sabe que lo suyo no
es oficial ni tiene un final, cree que
esa relación durará poco pero a las finales solo continúa en lo mismo y ya vas
4 años de sólo seguir por puro placer cuando ella sufre por esperar algún cambio
de plan y el sufre cada vez que ella le dice para terminar.
El dolor nos hermana más que la alegría; ya que es en los
momentos difíciles donde conocemos de qué estamos hechos y sobretodo aprendemos
más del verdadero sentido de las cosas. Pero, ¿tiene el amor, la amistad y la
filiación que doler cuando la demostramos?; ¿acaso amamos más cuando hacemos
doler o somos mejor amados cuando nos lastiman?
Yo creo que el amor no consiste en sufrir; eso es para
masoquistas y para los carentes de afecto; pero creo que como seres humanos es
imposible no evitar depositar todas nuestras expectativas y nuestras ilusiones
en relaciones intrínsecas e intimas; pero así como el que sufre tienes
problemas de afecto, el que lastima también los tiene.
Regresando a casa me pregunto ¿alguna vez las personas podrán sincerarse con ellas mismas?, ¿alguna
vez dejaremos de ilusionarnos al punto de dejar de pisar tierra?, ¿alguna vez
seremos capaces de mantener con firmeza una posición que nos permita vivir
mejor?... son muchas cosas que serían bueno comenzar a plantearnos en
situaciones como esas, ojalá los pensamientos fueran objetivos y lúcidos para
poder asumir las consecuencias de nuestros actos y así poder dominar nuestra
propia balanza.
Yo por el momento replantearé mi rol adjunto, y como en cada
situación así, aprenderé y creceré, porque las caídas y las subidas deben
enseñarnos a ganar.
