domingo, 16 de octubre de 2011

¿Cómo se olvida a un fantasma?


En una rutina normal uno tiene una vida, una ocupación, una afición, y toda una realidad que es palpable. Gina tiene toda su vida tal cual se describe en las líneas anteriores, pero pocos saben que en el fondo ella lleva una lucha constante hace unos  años, y todo involucra a Alejandro.

Ellos se conocieron en una presentación de amigos, cuando ella venía del trabajo y el de un viaje largo; Gina era muy popular en su grupo de amigos, y a pesar de su aspecto poco atractivo, era la chica “que daba la hora”; ya que con su energía y fuerte carácter tenía un “ángel” difícil de olvidar, y ni que decir de su conocimiento en todas las materias, era capaz de hacerle la conversación al señor de limpieza hasta al dueño de la empresa donde laboraba; y Alejandro era el “recién llegado” que caía bien a todos, era sencillo, agradable y sobre todo un tipo con la mentalidad de un adulto ponderado en sus ideas y nada parecido a los chicos que conocía, que siendo sinceros, solo vivían para la chacota. En esa presentación se dieron la mano y en tanto se separaban en grupitos, ellos iniciaron una conversación chiquita donde se reían y pasaron unos 30 minutos y luego se despedían. Y esa misma noche en tanto ella buscaba información en su computador, se encontró masajeándose con el nuevo muchacho que le habían presentado.  De ahí en esos 30 minutos que se conocieron no se volvieron a ver las caras nunca más; pero esto fue a nivel presencial; porque a nivel virtual se mensajearon y comunicaron todas las noches. Alejandro tenía una imagen muy hermética y a la vez amigable; todos lo conocían  así al menos, y sólo se “abría” con su hermano “Paco”, un chico que se sabía era todo un hito histórico en el lugar de donde venía; y en esas conversaciones con Gina, la relación que él sostenía con ella era de acuerdo al tenor del asunto, la primera vez fue de recién conocido a recién conocida, luego fue de amigo a amiga; de madre a hijo, de primo a prima, de vecino a vecina, de compinche  a compinche; de alumno a maestra, de papá a hija, de hermano a hermana y todas sus suertes viceversas. El sentía un alivio conocerla a ella, porque sabía que era como depositar confianza y afecto en todo aquello que jugaba con Gina. El juego de Gina al principio era incierto, ya que eran como dos amigos que recién se conocían, y como nunca le había pasado que todos los días le cuente su vida o sus experiencias a un extraño, ya era una rutina como la de una pareja, y dicha idea la ilusionaba, entonces mientras el pensamiento de Alejandro era fluctuante, el de Gina era una pendiente perfectamente dirigida. Las amistades de Gina sabían que ella andaba en una relación con alguien, y los amigos de Alejandro asumían lo mismo; ellos dos de alguna manera daban que hablar pero curiosamente a nadie se le ocurría siquiera pensar en que ambos eran muy cercanos.
Gina se va de viaje como al año de haberse conocido con Alejandro, y cuando regresa busca a Alejandro en su canal de comunicación, pero él no contesta, y lo sigue buscando así todas las noches  y no aparece, luego se le ocurre preguntar por él a los chicos que lo conocieron, y sucede que se había ido hace más de un año. Gina no podía creer que de alguna manera él se había borrado del mapa. Lo que según se enteró fue que él llego la noche que los presentaron y al día siguiente había regresado para no volver, y solo dos personas lo habían visto.
Ella  se sintió mal, primero miraba el teléfono cada 10 minutos, luego trataba de ubicar a esas dos personas que lo habían visto, y después trato de buscarlo, pero era inútil. Tampoco quería decirles a sus amigos que esa persona que solo vio 30 minutos, le sabía sus cosas y ella los de él. Era demasiada información para compartir ya que simplemente no lo comprenderían, la gente no comprende nada que produzca emoción, solo sabe de hechos, y es un hecho que no había hechos en todo eso que sabía Gina. Todo se quedaba en esas conversaciones, y esas conversaciones tenían mucho que hacía pensar que en verdad ellos se conocían.

Así pasaron los años, y ella que era enamoradiza o llegaba a ilusionarse con cuanto muchacho conocía, de pronto no quería saber nada con nadie, para ella Alejandro era la valla más alta que pudo haber conocido, y para Gina, nadie cruzaba esa valla, ni siquiera Julio, el pata que le gustaba desde que tenía uso de razón. Gina sabía que con Alejandro había descubierto muchas cosas, y había cambiado ciertos hábitos de vida. Pero ahora sin él era como quitarle la sal a los bocaditos salados, y difícilmente era reemplazable.
Su hermana le decía a Gina que pruebe saliendo con otras personas, y Gina lo intentó pero nunca resultaba positivo, ya que a ella o le aburrían o les parecía antipáticos todos esos muchachos. Incluso en un momento de locura estaba a punto de entregarse con alguien pero al final desistió de esa locura por todo lo vacía que se sentía.
Todos sus amigos la veían algo apagada, ya que no era la persona que ellos habían conocido. Si bien ella siguió un tratamiento para despejarse de Alejandro, al final la pregunta que se hacía para poder salir de ese estado era ¿Cómo hace uno para olvidar a un espectro que es evidente que no existe para nadie pero que le atormenta cada vez que se presenta?...
Gina sabe que esta persona existe, pero a la luz de la realidad no había pasado nada, aun existiendo evidencia escrita, no había nada palpable, simplemente podría pasar como que todo estaba en su cabeza.
Gina ahora sólo quisiera volverlo a ver aunque sea un ratito y decirle aquello que no pudo decirle porque no lo tenía en frente. Pero de él no sabemos nada aún.

viernes, 20 de mayo de 2011

Being Lesly

Hasta antes de los 20’s, avocarme a una sola cosa era algo normal, o era el colegio, o era la universidad, o era la universidad más el inglés, o era la casa y el internet, todo era una rutina llevadera y algo estándar en ese momento.
Como algunos saben, en mis tempranos 20’s me llegué a sentir un poquito mal y terminé enfermándome y así, cosas van y cosas vienen, terminé pasando por los diferentes colores de este arco iris llamado vida. La  vida se pinta de colores, y es así como debemos vivirla: de manera colorida, diferente!!!
Y es por esa necesidad nueva de vivir el color y por esa decisión mía de vivir de mí, para mí y por mí, es  que he decidido involucrarme en nuevas costumbres ajenas, actividades tan disímiles entre sí pero tan importantes para, que son impostergables, pero también que son muy copadoras en mi tiempo. Las cosas deben hacerse cuando la suma de la voluntad y el tiempo se compensan; yo creo que haciendo ajustes y viviendo lo que realmente quiero vivir más esa suma me harán completar esas cosas.
Mis amistades cercanas se sorprenden de las cosas que hago y pienso hacer, ya que desde un principio, tenía el francés como actividad cotidiana, pero yo persistente en mis necesidades me involucré en un pequeño free-lance work, del cual me venía sustentando, hace unas semanas ingresé a trabajar en lo que ya me gradué: la QF; y dentro de unas semanas ingresaré en un diplomado con lo cual mi tiempo se va haciendo bien chiquito pero mi carácter se va sintiendo bien.
Como pueden adivinar, soy una persona muy multifacética y sobretodo workohólica. Ser yo, en estos momentos, es más una decisión propia en respuesta a mi estado anímico, es decir prefiero estar ocupada y llegar cansada a casa deseando descansar para luego sentir que el sentido que le doy a mis actividades me alimenta cada día. Es decir, Trabajo para vivir.
Aunque por ratos pienso que todo esto puede ser una locura, sé que tengo la decisión y la fortaleza bien grande para una vez  más superar los retos.
Y como aún no hay novedad en ilusionarse o pasar el rato con alguien, todo sigue muy bien.
Ser yo puede parecer aburrido, y hasta un poco angustiante; pero ser yo es lo que ahora más me gusta hacer, y eso me hace bien.

sábado, 19 de marzo de 2011

La Fábula de la loca necia y de su locura

Porque todos hemos conocido,  conocemos, o conoceremos a alguien que pierde la cabeza por “amor”

Había una vez una chica, no una vieja ni una niña, una chica que tenía la “alucinación” de una niña y la “moral” de una vieja.  Esta chica se llamaba A, ella era menuda en sus facciones, y aunque la cara la tenía como una galleta de avena (llena de grumos y con manchas), era toda una monada y sobre todo muy valiente. Ella era como las heroínas de telenovela barata, y se podría literalmente decir: Pobre pero honesta; y para ella la verdad era lo más importante, aún más allá de lo mala que podría parecer frente a sus amigas, ya que según ella eran las personas más frívolas y “perfectas” que conocía (adjetivos que empleaba para compararse frente a sus amigas: K, L y M).


La chica A  era muy feliz, a pesar que estaba casi sola en el mundo, a pesar de vestirse muy sencillita (por no decir que vestía lo que recolectaba en su camino) y a pesar de sus pensamientos de inferioridad, la chica A era feliz por dos razones: estudiaba (lo cual le permitía olvidarse de su realidad) y tenía una relación amorosa con un chico, y el chico se llamaba P.

El chico P, no era agraciado para el ojo del común de las chicas; el chico P tenía la cara deforme, con decirles  que hasta enorme nariz tenía; su aspecto era el de un borracho de cantina, pero  oh sorpresa, nunca olía a alcohol, y tenía como defectos darle la razón en todo a la chica A y ser muy débil en sus propias decisiones.

El chico P y la chica A eran “felices”, o al menos a la mayoría de los amigos de ambos le parecía esto, ya que era la típica pareja de un chico “bueno” y una chica “buena” en una relación “buena”, relación que parecía que nunca se rompería, porque no habría motivo. Las amistades de la chica A le decían todo el tiempo que ella había nacido para el chico P; y en cada reunión era inevitable pensar en el chico P cuando estaba presente la chica A.

Pero como nada dura para siempre, y la vida no es un campo de rosas sin espinas, y por supuesto, todos crecemos y evolucionamos, el chico P tenía “inquietudes” respecto al tiempo que pasaba con la chica A, ya que ella aun no intimaba con él.

Entonces, pasó que el tiempo pasó y ellos cumplieron cinco años, entre los problemas de ella, las dudas de él, y las intromisiones de sus amigos y amigas, ellos se convirtieron en una pareja tácita, es decir, podían termina la relación pero como compartían los mismo grupos era como si estuvieran, igualmente si la separación duraba mucho tiempo como que si se pelearan.

Casi  al acabar sus estudios  A y P decidieron tomar sus caminos respectivos, y aunque P en los últimos años había dejado de tratar con mucho afecto a la chica A, la chica A seguía con la idea perenne de que en cualquier momento  el chico P le diría para regresar como lo había hecho antes del viaje con los amigos, como antes como cuando cumplieron su primer año y el “inocentemente” había salido con su amiga.  Pero las cosas dieron un giro muy extraño.

Era el mes de julio de ese año oscuro, cuando ella descubrió que él salía con alguien, y para la desgracia de la chica A, era su mejor amiga la que salía con su chico P, o mejor dicho su ex chico P, porque hacía más de medio año que él no le hablaba y menos se veía con ella. En ese momento ella comenzó a despertar en ella misma una nueva persona mitad ella y mitad otra, que de alguna manera se dedicaba a despreciar todo lo que ella había querido. Pero conforme ella mutaba en una persona diferente,  la chica A pasaba de un estado feliz y tranquilo a uno lleno de extrañeza donde sus ojos redondos y bonitos (que era lo único bonito y atractivo que tenía) se tornaban llenos de ira y a la vez de depresión…. Era evidente que el chico P había intimado con su amiga K, como ya lo habría hecho con F y con otra chica llamada E…. pero nunca tocó a su chica A.

Su amiga L tuvo que asimilar lo que la chica A le decía, porque verdaderamente parecía inverosímil lo que le decía la chica A; que el chico P había dejado en gravidez a su amiga K…. y desde entonces cualquier cosa que le dijeran sus otras amigas y sus amigos no era cierto para la chica A, y si la metamorfosis era extraña, la sensación interna de la chica A era aún mucho peor.

Pocos los saben, pero saben que ella comenzó a andar sola por los lugares que conoció con el chico P, y estando en aquellos lugares ella gritaba que amaba al chico P, y a veces en su soledad lloraba como una niña y comenzaba a crearse “ideas”, ideas como que el chico P aún la visitaba a su casa, que la llamaba para hablarle de amor, y que la chica K obligaba al chico P a estar con ella, y que por eso el chico P se negaba a ver a la chica A. Pero eso no era nada, comparado a las persecuciones que le hacía a la chica A, persecuciones en las cuales se ponía a gritar y a hacer pataletas reclamándole por qué prefirió a la chica K y no a ella, o cosas por el estilo.

Sus amigas, aquellas que eran maltratadas por la chica A, querían apoyarla, incluso le nombraron la posibilidad de ir con un especialista, pero ella la emprendía contra L Y M y continuaba con sus manías; y sus manías la atormentaban; pero ella quería seguir sufriendo y morirse con su tristeza, mientras decía amar a P y a la vez querer matarlo y destruir a la chica K…. Aún recuerdan sus ex amigos la vez en la cual apareció despeinada en aquella reunión grupal llorando y llena de alcohol.

Con el paso del tiempo, la chica A borraba mentalmente todos sus traumas con el chico P, pero cada relación que iniciaba terminaba en el recuerdo del chico P. Aun cuando intimaba con cada uno de los 3 tipos con los que estuvo, el chico P le era inalcanzable, nunca llegaría a ese nivel mientras su mente le llevara la imagen de P.

Aún hasta ahora, deambula por los bares tomando vasos de cerveza y recordando lo bonito que le sucedió con el chico P y de cómo terminaron; y por supuesto sigue maldiciendo a sus “amigas” y desconfiando a ultranza de todo aquel o aquella que le diga que vaya a visitar a un especialista; después de todo, una enferma mental es una enferma al fin y al cabo; y nuestra loca necia, lo es, aunque termine desgastándose negándolo.

Moraleja: No te enamores de lo que te crea tu mente y menos te enloquezcas por amor.

martes, 15 de febrero de 2011

5 años después y aun sigue doliendo.


Ya son 5 años desde aquella noche del 2006 cuando llegué de la Farmacia para la casa, cuando encontré a mi hermana llorando y yo preocupada creyendo que algo horrible le había pasado, recibí aquella noticia tan inverosímil como amarga, aquella noticia que cuando la escuchas preferirías no escucharla nunca, pero que terminas asimilando cuando miras otra vez tu alrededor.

El contexto de esos días era de una emoción lejana con una mezcla de anhelo, ya que por aquella época solo me faltaba 1 año para terminar la carrera (o sea las clases netamente), por fin descansaba luego de una temporada agotadora de clases (con paro de docentes incluido) y por esos días U2 hacía su presentación en Sudamérica, después de 8 años de ausencia, y de haberse saltado el Elevation Tour, al fin pisaban Sudamérica.

Con todo ese contexto el desgraciado día fue el 15 de febrero, 3 días antes había asistido a una reunión de fans (por lo de U2) y mientras trataba de soñar con un milagro financiero (cosa imposible en ese entonces, que por estos días también sucede) por parte de alguien (nótese que hasta ese entonces mis ahorros no pasaban de los 100 verdes americanos que mi buen amigo Yorki me había brindado para la entrada) que me hiciera posible viajar a Argentina; esa noche de miércoles sabía que algo estaba mal en todo eso, y cuando Carol, mi hermana, me terminó de decir los detalles de la información, fue un accidente de carretera, terminé por gritar diciendo que no era cierto, que era imposible, ya que dos días antes ella estaba comiendo con nosotras, y se iba para Pisco a vender su terreno, ojala hubiera podido impedirlo, pero desgraciadamente aun no se inventa la máquina del tiempo.

Esa noche dormí en la sala de mi casa con mi hermana, las dos aferradas en la oscuridad, tratando de comunicarnos con mi madre, la cual fácil estaba en shock porque fue ella quien reconoció los restos de quien en vida fue mi tía Luz Haydee. La mañana siguiente llegaba el carro de la funeraria trayendo a mis padres, con lo cual se terminaba de confirmar todo y solo nos quedaba preparar el velorio y el sepelio.

Todo suena como un relato frío, pero hasta ese entonces, nunca había sufrido una pérdida familiar importante tomando en cuenta lo siguiente:

La que estaba en ese cajón no solo era una tía, ella era como una amiga para mí, las cosas que hicimos, los lugares a donde fuimos y demás experiencias no las había pasado ni con mis amigas o compañeras de clase. La primera persona que verdaderamente me ofreció su apoyo moral fue ella, aun cuando papá o mamá no me creían, ella si lo hacía; yo era su sobrina preferida, como alguna vez me lo había dicho en uno de nuestros paseos; y para mí no era mi tía, ella era como esa hermana mayor que respetas o esa mamá que aun teniendo una mamá, es más mamá que tu mamá (y esto lo digo sin ninguna culpa alguna).

Los que me conocen saben que ella era muy especial para mí, y una de las cosas que lamento fue que en esos días, había cosas que quería decirle pero que ya no era esa búsqueda de consejo que a veces le hacía, sino eran mis propuestas de vida, las cosas que planeaba muy dentro de mí. Pero no pude decírselas, y menos proponerle que me prestase ese dinero que me hacía falta para cumplir  ese anhelo… si en esos días estaba algo triste, con su partida supe que habría cosas más tristes, pero que ninguna otra cosa superaría ese dolor.

Y hoy a 5 años de ese día desgraciado, aun duele aquí adentro, quizás no con la misma intensidad de ese 2006, pero sigue doliendo cuando sufro porque sé que no hay alguien que me de ese afecto incondicional, y cuando en mi dolor recuerdo este día, yo deseo con toda mi alma que regrese a conversar conmigo y/o se me aparezca su espíritu para consolarme de mis dudas y mis tristezas.

Hoy le fui a llevar flores, encontrar la lápida no fue fácil, me demoré como una media hora en dar con ella, luego de una arregladita al florero, le puse sus flores. 


Desde aquella vez, esta canción no la puedo escuchar como antes, ya que es inevitable que me ponga triste:


domingo, 6 de febrero de 2011

El mes más odiado!!!

Para cualquiera podría ser diciembre o marzo. Diciembre por la vorágine de las fiestas, los cuantiosos gastos y el bendito fin de año. Marzo es más el dolor de cabeza de aquellos que educar a sus hijos deben y para algunos el mes en que a la universidad ingresar deben y quieren. O cualquier otro mes de acuerdo a la situación y el contexto  se encuentren. 


En mi caso, el mes que pocas ganas y emoción me produce es FEBRERO, de hecho desde que tengo uso de razón, este mes no lo recuerdo con una sola emoción positiva que no sea el hecho de pasarlo como quien sigue una línea rutinaria porque sí.

Pero este disgusto por Febrero no viene gratis, ya que para mi, que casi siempre el 31 de diciembre de cada año prometo no botar una lágrima en lo que dure el año que viene, me es difícil no cumplir esa promesa, ya que por cosas de la vida siempre en este mes tengo a decaer. Ya sé que no faltará algún pragmático y me dirá que todo eso es mental y nada más, pero aquí desplego mis razones:

- En Febrero hace mucho calor, y ese calor es horrible, ya que es Verano, y personalmente yo DETESTO el verano.
- Fue un mes de febrero cuando por primera vez me atacaron a globazos haciéndome llorar y me dejaron toda maltrecha un grupo de chibolos (hace como 15 años atrás).
- Fue en el mes de febrero cuando las cosas en mi casa se ponían más cargadas, ya sea por problemas económicos o rollos familiares.
- Hace 5 años, en el mes de febrero conocí por primera vez la pérdida de un familiar muy cercano.
- Aun no conozco lo que es el día de San Valentín, (bueno, esto es más una raya al tigre que una razón)
- También hace 5 años mientras estaba en la desgracia del duelo, veía como mis posibilidades de viajar afuera para ir a un concierto se desvanecían.
- En los últimos años me pasa que sin trabajar me preocupo horrible por encontrar pronto una plaza, o estando en una plaza me pasa que algún jefe o alguna compañera se molesta conmigo.

No se si esto seguirá así, pero no es algo que rija mi vida, aunque parezca lo contrario, es más, espero que en los años que vienen, vea esto como una anécdota a contar.

Se reciben todas las opiniones.